El objetivo básico de una lavandería es la obtención de textiles visiblemente limpios, exentos de manchas y residuos de cualquier origen, secados y planchados correctamente. Al mismo tiempo, los tejidos deben ofrecer un acabado agradable al tacto y un buen perfume o, al menos, estar libres de olores desagradables, manteniendo las características originales de la ropa.
Los textiles sucios que entran en una lavandería pueden estar contaminados con microorganismos procedentes del medio en el que se han usado. En aquellos sectores que presentan un alto riesgo de infección, los tejidos deben considerarse como portadores de gérmenes potencialmente virulentos. La necesidad de prevención de la contaminación microbiológica de las personas, productos, materiales o medio ambiente será, por tanto, un aspecto de elevada significación.
En una lavandería, las operaciones de lavado y desinfección necesarias se consiguen mediante la aplicación durante las distintas etapas del proceso, de tratamientos físico-químicos (acción mecánica, temperatura, adición de detergentes y auxiliares, agentes de blanqueo, aclarados,…), en combinación con diferentes técnicas de control de procesos, que aseguran que los tejidos, no solo presenten el máximo nivel de limpieza, sino también de calidad microbiológica.
Para ello Proquimia ofrece:
Un conjunto de soluciones para obtener un correcto lavado y desinfección de los tejidos, buscando la eficiencia de los procesos de la lavandería, optimizando los recursos energéticos y minimizando el impacto sobre el medio ambiente.